Cambia la vida. Cambia la gente.
Cambian las relaciones.
Cambian las prioridades.
Pero una cosa siempre se va a mantener igual. El pasado.
Todo lo que viví, las decisiones que tomé, las experiencias con las que aprendí y también esas de las que no quise aprender. Las personas que conocí y me relacioné. Mi familia, mis amigos, mis amores.
Soy espectadora de como me alejo de ciertas cosas que no quiero más llevar conmigo y veo también como los otros hacen lo propio.
Todo hace parte del cambio y a veces conformarse puede ser un magnífico acto de Fe.
A dos días del término del año pienso en como una etapa de mi vida, que se terminó hace un par de años, se desaparece en medio de la que comenzó y como ésta toma cada día más fuerza.
Es confortable ser conciente de la transición. De dia a dia ser protagonista de mis própios cambios. De sentirme y saberme espectadora de esta nueva era.
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